Malastestianos, tras mi último post sin palabras, como las romanzas, prosigo con mi apología de Españistán pero ahora con la obrá gráfica que relata las tribulaciones de un cani catalá que recorre el reino de Españistán para acabar con su hipoteca abusiva.
El final es apoteósico y el camino está plagado de personajes memorables que muestran lo peor de nuestro país: funcionarios kafkianos, enchufados, mileuristas, investigadores abandonados, banqueros demoníacos, sacerdotes intransigentes, políticos impotentes, artistillas peseteros... que al cómic le sobra mala uva... que podría haber modificado un poco más los nombres... que podria ser un poco menos maniqueo...los españolitos no nos merecemos menos señores. Y todo ello siguiendo, como su autor señala, el esquema del Señor de los Anillos con una épica sin esperanza alguna.... no he encontrado obra alguna que refleje tanto el sentir de los españoles afectados por la crisis.
Larga Vida a Jordí Saló, un jovenzuelo, un niñato vamos, nacido en 1983... y ya capaz de afirmar en el epílogo cosas así: "podemos apreciar como, mientras la clase media nos recreabamos en el hedonismo low-cost, la élite en el poder se afanaba en afianzar su dominio sobre nuestras vidas, hasta consolidar una suerte de neo-feudalismo disfrazado de capitalismo meritocrático".
Y otro monstruo, nacido en 1982, al que me quiero referir es a Bradford Cox líder de Deer Hunter, banda que ha grabado uno de los mejores discos de los últimos años, Alcyon Digest.
Este monstruo de uno noventa y aquejado de una enfermedad degenerativa es todo talento musical. En Alcyon Digest tenemos música no apta para incultos sin ser densa, compuesta de canciones llenas de referencias de estilos muy diversos que recorren todas las décadas del rock, de los 50 a la actualidad. Muy recomendable para amantes de la música indie que no podrán dejar de oirlo. Deer Hunter son profundos conocedores de la música y no pecan de grandilocuentes o pedantes sino de todo lo contrario; la enfermedad de Cox les hace no tomarse en serio y se puede sentir una gran madurez y una solidez sin ínfulas en canciones como Revival, Memory Boy, Don't Cry o Fountain Stairs.
Parece mentira, malditos chavales, estos críos, estos niñatos me hacen sentir viejuno.