sábado, 15 de febrero de 2014

Cancion final

El enigma del Circulo Ramoniano jamás será desvelado, creo yo. De ahí su universalidad.
 
He contemplado este video decenas de veces.  Hay algo trágico, cutre y al mismo tiempo trascendente. La última canción de su ultimo concierto (faltaba el bajista original, Dee Dee). No se podían ir por la puerta grande. No se podían ir con una palmadita en la espalda, siendo una de las bandas más influyentes de la historia del rock. Quizás sea el contraste entre una de las mejores voces y una de las peores, ambas inconfundibles. Tributo a los maestros y superación de los mismos. Uno de los grupos más divididos de la historia de la industria musical (ideológica, artística y personalmente) que perduró mas de 20 años, pináculo de un punk y rock and roll con imborrable impronta en generaciones venideras. 
 
Ya ni se hablaban entre ellos.  Ni hacía falta, su música era mas fuerte que ellos mismos.

"Any way you want it
It's the way it will be"






 

sábado, 11 de enero de 2014

Lecturas 2013

¡¡¡Pero cómo no íbamos a hacer un lista de debestof en Malas Testas señora!!!! ¿ Que no posteamos nada desde hace seis meses? Usted no sabe por lo que he pasado... hasta se me rompió el ordenador de tanto usarlo, ay...orfandad tecnológica y la QUERTY dependencia en el Norte de Europa. En fin... vayamos al lío.


 
 
1. Mientras agonizo, de William Faulkner. Huelga todo comentario  por mi parte. Fundamental, difícil no, lo siguiente, y universal.
 
2. Crematorio, de Rafael Chirbes. Todo español en su sano juicio debería leer este libro por higiene personal. Demoledor, hermoso y lleno de sabiduría. Un libro escrito a la antigua, con valentía, pausa y mucho trabajo,  que perdurará por eso mismo. Lo que se dice un clásico. El libro más importante que se ha escrito en España en los últimos treinta años.
 
3. En el culo del mundo, de Antonio Lobo Antunes. Porque leer a Lobo te pone en tu sitio. Necesario.
 
4. Estrella Distante, de Roberto Bolaño. El poder encantador e irritante de Bolaño sigue surtiendo efecto en mi. Voy a tener que empezar a aceptarlo ya. Amo demasiado a este escritor aunque me ponga de los nervios por momentos.
 
5. Tan Lejos de Krypton, de Daniel Ruiz García. Por todo lo que reseñé en su momento.

Eso es todo amigos. Prometo ser más asiduo.
 

martes, 6 de agosto de 2013

Tan Lejos de Krypton y tan cerca de la verdad

Esta entrada empieza por una portada que en Malas Testas será sin duda la portada del año.


Sobran comentarios, sólo contemplen. ¿Qué treintañero no se siente sumergido en esta imagen? Esta foto tiene mucha historia. Sólo les digo que esos dos niños son hermanos y escritores. Pues bien, ¿ven el casco azul, una especie de versión del casco del entrañable Darth Vader? Yo tuve ese casco. Prometo foto porque aun lo tengo en algún rincón de la casa de mis padres.

Daniel Ruiz Garcia tiene un defecto imperdonable para ser considerado un autor importante por la excelencia literaria española: le gusta la cultura pop en sentido amplio. Daniel Ruiz Garcia tiene otro problema para ser considerado un autor importante por la excelencia literaria española: parece un tipo normal. No vive de la literatura (Deo Gratias). Cuentan que tiene una hipoteca. Y los mas osados dicen que hasta hijos. 

Pero Daniel Ruiz Garcia, sabe que la cultura pop también puede ser trascendente y tratar temas universales, como ya pudimos leer en la Canción donde ella vive. Pues bien, en Tan Lejos de Krypton, repite motivo y aspiraciones. Esta vez el universo de los cómics de superhéroes (patrios y yankis) es el elemento pop con el que Daniel Ruiz estructura la mente de unos niños, su visión del mundo y una trama que desde la primera página va sobrecogiendo pero poco a poco, con un ritmo traidor y perfecto. 

Sin querer desvelar nada del argumento y sus claves, Tan Lejos de Krypton ofrece la visión del mundo de un preadolescente que estructura su realidad partiendo de las palabras que conoce, de las que quiere conocer, de su relación con su familia y amigos y todo a  través de su gusto por los superhéroes de los que va aprendiendo un código de conducta. Fundamental  en este proceso es la figura de su primo Prudencio, auténtico Quijote ochentero, tan clarividente como entrañable, un personaje que desde que aparece te encoge el corazón.

Además, la novela trata de temas tan duros como la incomprensión, la locura y su estigma, la grandeza de una enfermedad mental que proporciona  la confianza suficiente  a un niño para enfrentarse  a sus miedos y covertir sus supuestas taras en superpoderes. Porque la locura es la única manera de sobrellevar una realidad terrible. 

El desafío técnico al que elige enfrentarse Daniel Ruiz es tremendo: adaptar su discurso a la mentalidad de un niño.Y aunque de vez en cuando el yo lírico del autor se escapa del discurso infantil, la voz del niño personaje, Lucas Cobos, es convincente, resultado de un trabajo, de un currazo más bien, que hace que nunca suene ñoño o impostado. Porque en esta novela, señores, no hay nada impostado. Nada. 

La sinceridad, la honradez rezuman en cada página.  No hay un gramo de impostura, repito, de falacia a la que nos tienen acostumbrados la mierda de literatura que se vende en este país. Tan Lejos de Krypton está escrito con el corazón y las entrañas. El autor se implica, se moja y se lastima, para poder vencer. 

Si me permiten la conexión, respiro las mismas aspiraciones a la hora de escribir, el mismo propósito, una sensibilidad parecida en  Tan Lejos de Krypton (infancia), El hijo del Futbolista (adolescencia) de Coradino Vega y  La Madeja y el Do (juventud) de Jean Christophe Garcia-Baquero.  Ahi queda eso. Escribir para exorcizar, escribir para conocerse, para lastimarse y reconciliarse... sin trampas. 

Tan Lejos de Krypton no será una obra reconocida, claro. Tan Lejos de Krypton es un libro duro, difícil y muy emocionante. Es un viaje de vuelta a territorios donde viven los demonios de uno mismo. La gente no quiere esto.  Pero su autor no tiene prisa, es un corredor de fondo.  Daniel Ruiz es un escritor porque escribe de verdad, porque le roba tiempo a todo lo demás para escribir y como ustedes verán, no tiene tiempo para contar tonterías. 




martes, 23 de julio de 2013

El infierno de los escritores supremos

Roberto Bolaño, al que tristemente perdimos hace diez años, hablaba en 2666 del infierno de los malos escritores, y en particular,  del miedo de los escritores a pertenecer a ese infierno. 

Pero yo creo que también existe un infierno de los escritores supremos, un infierno al que todos los escritores querrían pertenecer. Frente al buenismo y/o la impostura intelectual de tantos escritores, preocupados más por su bolsillo o intereses, hay escritores, por suerte infernales, que muestran la naturaleza humana en toda su brutalidad y grandeza sin importarles nada más. 

Y el apóstol de ese panteón es William Faulkner. Y su biblia, Mientras agonizo. 





sábado, 6 de abril de 2013

Otro artificio


Que Pablo Gutiérrez es un escritor original ya se sabe. Y lo he dicho aqui, como si eso fuera relevante...

Que la originalidad hay que contextualizarla dependiendo de lo que se quiera contar, también. En este caso, aprovechando la mala rachita que estamos pasando todos, Gutiérrez aplica su estilo particular en un intento de ofrecer una visión critico-lírica de la crisis. Y, para mi, erra del todo.



Gutiérrez es un narrador nato, sus imágenes sorprenden y su perspectiva casi despiadada con sus propios personajes es muy interesante pero Democracia es para mi un ejercicio de estilo que cae bien lejos de donde sus intenciones pretendían. Es una critica tan suficientemente correcta que irrita, de lo lejos que la he sentido. No hay absolutamente nada en este texto que salga de las entrañas. La novela está escrita desde una distancia que no da objetividad sino que transmite alejamiento y artificio. Falta sinceridad.  Falta sufrimiento. 
La ironía, las imágenes y asociaciones que me encandilaron en Nada es crucial irritan a la hora de reflejar la crisis. Además, Gutiérrez se centra en la parte abstracta y extranjera de la misma. No ahonda en el caso español, Leh Bro (¿por favor?), Soros en el rio Nung (¿perdona?), la congresista norteamericana (¿mande?).... todo muy alejado de la decadencia moral que sufre nuestro país. Nuestro cutre país. ¿Es que todos los españoles no somos un poco culpables de lo que ha pasado por acción u omisión? ¿Se lo decimos a las cajas de ahorros,  a los políticos, a la sociedad inculta?

La historia erra completamente su tiro.  El autor agita un poquito el árbol de las tempestades azuzando lo justo las conciencias para definirse lo menos posible y mostrar, de nuevo, lo menos posible sus propias contradicciones... No me gustan los libros impostados.  O te metes de lleno y escribes una crónica de tu país a lo Flaubert o haces Nada es crucial 2, con efectos especiales y te aplaudimos.

La literatura ha de ser honrada o no lo es. Independientemente de que se escriba muy muy bien. Es fácil denunciar dramas desde la salvaguardia (¡ay que común es esto en los intelectuales de la izquierda divina española!). Y si se quiere hacer,  que no sea tan evidente como ocurre en esta novela.






miércoles, 3 de abril de 2013

Dos años de Malas Testas

Malas Testas cumple dos años. La misma falta de interés y  rigor han recorrido  los posts que jalonan este año de avatares y zozobras. La levedad es nuestra divisa.

Siempre prescindible, les saluda,

Tirso Malatesta.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Frío de Pinedo y el final abrupto

Conoci a Rafael Pinedo por los blogs literarios de moda. Todos poniéndolo muy bien, sobre todo por Plop. En mi libreria favorita de Palma de Mallorca, Babel, me topé con Frío buscando Plop. Y me lancé.  Este autor gusta de monosílabos para sus títulos. He de decir que me bebí el libro en plena tormenta de nieve y aquello convirtió su lectura en una experiencia total. Tiritando...






El libro deja huella sobre todo por el personaje principal y su psicología. Un entorno agobiante y parco en alternativas, un ambiente opresivo y un estilo sin apenas retórica hacen de este libro todo un reto técnico que en mi opinión se ha resuelto con demasiada  premura. 



La maestra reprimida sexualmente con sus fantasías trasnochadas, su fe basada en el terror a Dios, su aparente debilidad que esconde una fuerza enorme y sobre todo su instinto de supervivencia que hace que adapte sus ritos religiosos a su nueva realidad, a  las legiones de ratas que han poblado una escuela abandonada en medio de la nada donde ella se ha refugiado de un invierno constante y helador, me ha resultado interesante. Si bien es un personaje nada novedoso, resulta una mezcla de estereotipos,  mantiene el pulso con sus acciones y reflexiones que muestran temas subyacentes: la religiosidad como sublimación de una vida no vivida, la convivencia-supervivencia, los rituales que dan seguridad y el sexo omnipresente en la psique humana. El libro  nunca se convierte en reflexivo siendo para mi una cualidad de esta novela. Pero en mi opinión el final es muy abrupto.

En efecto, el libro tarda en meter al lector en su ritmo y cuando finalmente lo hace (para mi el punto culminante es la creación del Cristo de las Ratas) ¡zas! acaba incluso sin un final abierto. Claro que mantener una trama con una economía de recursos y argumentos es una proeza pero que se lo cuenten a Buzzati  mismo.

En definitiva un libro complejo que cuando empieza a arrancar acaba. Un Frío que al final deja un tanto frío y con ganas de saber más de lo que podría haber hecho su personaje principal.

Seguiremos con Plop, me imagino.


Esta se nota que no ha leído Frío (qué quieren que les diga... la foto me ha impresionado).




sábado, 16 de febrero de 2013

¿Ya somos del panteón?

¿Ya somos parte del panteón de las referencias? No lo sé, supongo que no...no debería ser mi objetivo,  ya que aquí practicamos la ligereza, pero gracias a Libros del silencio y enhorabuena de nuevo.

http://librosdelsilencio.com/prensa/ver/823



miércoles, 23 de enero de 2013

A los pies de Sofi

Esta chica que ven abajo no es la humanización de la Bruja Avería, no. Esta tía, esta friki, ha escrito una de las mejores novelas que nos podemos echar a la espalda en estos últimos años. No, no es española, que más quisieramos que alguien en este país escribiera así sobre nuestro pasado más doloroso y reciente... es finlandesa, ya sé, es difícil de situarlo por allí arriba en el mapa para muchos, y su nombre ... es para que no lo olviden: Sofi Oksanen. Tampoco el título de su novela, Purga.






Y ¿de qué va Purga? Pues va de casi todo.  Bajo el marco temporal de la II Guerra Mundial, la ocupación soviética y la caída de la URSS en Estonia, Purga es una denuncia, a través de un drama familiar contado a   lo largo de tres generaciones,  de la condición de la mujer, que siempre es la víctima no importa que sean  los  nazis, los soldados rusos o los proxenetas de ahora los que llamen a la puerta.  Oksanen nos relata sin la más mínima exageración o afectación, con una aproximación muy original hacia los hechos que cuenta,   que las mujeres son las más fuertes, las capaces de soportar cualquier cosa que un hijo de puta les haga y por eso mismo, se produzca la triste paradoja de que son la víctima perfecta.  Y su estilo es personal,  opuesto a un escritor que quisiera haber tomado parte de los hechos horribles que relata, pero tampoco los explica de manera distante. Es una perspectiva  perfecta. En pleno estado de gracia. Con un estilo simple y parco. Y por ello mismo, consigue  dotar de mayor intensidad a la historia de las hermanas Tamm y sus descendientes femeninas.

Es una novela sobre la traición, la persecución generación tras generación, la supervivencia y la justicia. Es también una crónica casi apologética, en esta sociedad tonta y digital, sobre la vida campestre y su dureza emocionante llena de patatas, remolacha y vacas que ordeñar. La profusión de estos detalles cotidianos sin  resultar jamás pesado, dota de una gran profundidad a la historia sirviendo de un original contrapeso a la trama. Y sobre todo, Purga es  el relato de una de las historias de amor frustrado más emocionantes que he podido leer últimamente sin un atisbo de ñoñería, cursilada o candados en puentes. 

Un libro que permanece, que permite múltiples lecturas e interpretaciones. Me atrevo a decir que va a ser un  clásico.  Un libro hermoso y brutal. Un novelón heredero de lo mejor del pasado y de lo mejor del presente. La Sofi tiene el listón muy alto con sus treinta y pocos.  A sus pies. 




jueves, 17 de enero de 2013

Un artefacto pero no una obra de arte

Todos los que hemos leído Conversación en la Catedral hemos querido escribir no sólo con esa técnica sino relatar también una historia tan holística y universal.



Un buen chico es una historia brutal contada mediante una polifonía de conversaciones mantenidas en diferentes momentos  e intercaladas a la manera de Vargas Llosa al relatar la educación sentimental de Zavalita y la jodienda del Perú.  Gutiérrez se apropia, repito, con éxito de esta técnica para contarnos una crónica sobre unos pijos malditos y amorales de los noventa, unos hijos de puta vamos, por muy talentosos que fueran con la música indie-rock, elemento estructural del relato. 

El libro engancha  y su pulso es trepidante pero resulta un tanto repetitivo en las confesiones de sentimientos reiterativas del protagonista, con algunos diálogos demasiado poco creíbles, durante las conversaciones que acaban siendo machaconas, empañando los temas tan interesantes que implican como el mal, la culpa, la expiación, la mentira, los traumas y la condición de víctima y verdugo consciente o inconsciente. Aunque la historia se resuelva con su dosis de justicia para con algunos culpables de las aberraciones relatadas y mantenga su ritmo hasta el final, en mi opinión la riqueza y solidez de los personajes  se han sacrificado en detrimento de la técnica que es donde el escritor ha puesto casi toda su energía.

Además, parece que el escritor tiene un afán de mostrar el arrepentimiento del protagonista y eso mismo empaña la riqueza del mismo. A los personajes les faltan matices y acaban siendo algo planos.  La falta de profundidad de los personajes convierten la novela  en un artificio muy bien montado pero al que le falta, en mi opinión, algo más de contenido.


















miércoles, 9 de enero de 2013

Ranking que es gerundio

Comenzamos otro año en Malas Testas calificando, que cada españolito ahora es, además de seleccionador nacional, agente calificador aunque sea por reacción. Este pasado año hemos leído menos, rozando ya el aprobado raspado. No me queda otra cosa que el propósito de enmienda.




Sin más prolegómenos, vamos a por la lista de los diez mejores libros que han pasado por nuestra mala cabeza.

1. Stoner de John Williams
2. Nada es crucial de Pablo Gutierrez
3. Compañía K de William March
4. Purga de Sofi Oksanen
5. Florido Mayo de Alfonso Grosso
6. El desierto de los Tártaros de Dino Buzatti
7. Relato Soñado de Arthur Schnitzler
8. Memoria de Elefante de Antonio Lobo Antunes
9. Snuff de Chuck Palahniuk
10. Putas Asesinas de Roberto Bolaño


Si me pusieran una pistola en la boca para quedarme con uno, me quedaría con tres: Stoner porque es eterno, Florido Mayo porque así quiero escribir de mayor y Purga porque es sobrecogedor.







Que si, que leer está muy bien, hombre, dejad el telefonito y el guasap un rato.











sábado, 10 de noviembre de 2012

Radiohead y punto.

Me ha costado trabajo enfrentarme a la pantalla en blanco a la hora de abordar la cronica más que debida del concierto casi místico al que tuve la suerte de acudir hace unas semanas. Me enfrentaba al segundo cumplimiento de sueños musicales del año. El primero fue  Pearl Jam del que di cuenta y recientemente ha sido Radiohead.  Los apostoles del indie and that is all.



La primera vez que vi físicamente a los miembros de Radiohead yo tenía 19 años y ellos triunfaban con Creep. Yo por esa fecha era muy aficionado a la música clásica, mucho más que ahora, porque en Malas Testas vamos al revés de lo razonable. Estaba con mi primo el popero en la Virgin Megastore de Sevilla, cuando aún existía, mirando discos cada uno por su lado cuando vimos a un tipo estrábico junto a un notas bastante feo. Descritos así parecían ridículos, pero como siempre suele pasar con los artistas, esa ridiculez aparente es el análisis de los estúpidos. Por suerte pude percibir que tenían un aura y un carisma fuera de lo común. Firmaban discos de vinilo a un grupito de seguidores, acompañados por los restantes miembros de su banda. Eran Thom Yorke y Johny Greenwood. .



Dieron por aquel entonces un concierto gratis en el muelle de la Sal al que por supuesto no acudimos. Pecados de juventud.

Pasaron años hasta que un amigo me pasó el OK Computer y aquello fue una revelación. Hablar ahora de la importancia de la música de esta gente es baladí y pretencioso. Para eso están los que viven de esto. Nadie hace sombra desde un punto de vista musical a este grupo. Son tan rematadamente buenos, tan honrados con sus propias posibilidades, tan empeñados en no gustarse y en cuestionarse a sí mismos, tan rematadamente cultos y curiosos, tan abiertos a experimentar sin dejar de ser ellos mismos... habrá grupos que nos gusten más, que nos emocionen más, son demasiado abstractos quizás, pero no hay nadie que les llegue al betún. Es así. Pasar del pop al rock, del rock a la música contemporánea y de ésta a la electrónica siendo Radiohead... todavía no se conoce su influencia en el futuro.  Han escrito la banda sonora de la modernidad, con toda su paranoia, su  neurosis y pesimismo. Pedestal. Lo único.





Vinieron a Amberes con la gira del King of Limbs, las entradas se agotaron en unos minutos por el mes de marzo. Nos pusimos cuatro amigos como brokers a reventar el sistema informático. Finalmente conseguimos las entradas.  El sportpaleis se llenó obviamente unas 20 000 personicas, pero esta vez mi agorafobia se había calmado con mi experiencia del Werchter y Pearl Jam.

Aparecieron y se pusieron a tocar sin dirigirse al público, pero no importaba, la música de esta gente está por encima de ellos y de nosotros. Empezó a sonar y nos callamos todos. El escenario estaba compuesto por pantallas colgadas que subían y bajaban reflejándolos a ellos en vivo, creándose un efecto real-imagen muy interesante.




Thom Yorke se presentó muy bailongo con gestos de danza contemporánea en los temas mas electrónicos  (con mixomatosis, fue espectacular). El carisma de este cantante es impresionante. Su falseto es desgarrador en los temas más íntimos, nada afectado...único (Pyramid Song).



Johnny Greenwood se me reveló no sólo como el auténtico músico del grupo, el más rico e innovador, sino también como un excelente guitarrista y multi-instrumentista.



El  resto de la banda es también espectacular. Compaginaron temas conocidos con otros del nuevo disco y canciones inéditas... mostrando que los primeros que no se tienen que aburrir son ellos. Nada de gustarse ni de gustar. Mandan. Y vaya si lo hacen.



Claro que el público no quiso que se fueran. Claro. Tuvieron que volver dos veces. Ovación. A los flamencos no les importó que Thom Yorke se dirigiera a ellos en francés. Fue una experiencia muy cerebral y emotiva al mismo tiempo. Fenómeno fuera de lo común, del que te sientes tan alejado como sometido. Es lo que pasa cuando ves a los mejores. Amen.




viernes, 9 de noviembre de 2012

Et pourtant...











— Et pourtant vous serez semblable à cette ordure,
À cette horrible infection, 
Etoile de mes yeux, soleil de ma nature,
Vous, mon ange et ma passion!


Oui! telle vous serez, ô la reine des grâces,
Apres les derniers sacrements,
Quand vous irez, sous l'herbe et les floraisons grasses,
Moisir parmi les ossements.


Alors, ô ma beauté! dites à la vermine
Qui vous mangera de baisers,
Que j'ai gardé la forme et l'essence divine
De mes amours décomposés!

Charles Baudelaire











Foto: Rebeca Saray
Modelo: guess who

sábado, 13 de octubre de 2012

El terror no es español

Últimamente ando un poco punkie con esto de los libros. O es que no tengo paciencia ya.

Encontré Aquelarre, Antología del cuento de terror español actual de la editorial Salto de Página,  en una librería de Palma de Mallorca estas pasadas vacaciones y no dudé en comprarlo.  Recuerdos estivales de lecturas terroríficas juveniles, la revisión de House of Dark Shadows y la efemérides de Lovecraft, que suscitó diálogos con mis ilustres seguidores, hicieron que me decantara por atacar con ilusión esta antología:



Yo soy muy mío con esto del terror. Para mi en un buen cuento de miedo, el humor, la intelectualidad, el sentimentalismo hacia el mal y la cursilería en el estilo no caben si no en dosis muy moderadas.... vamos, unas gotas.  Un cuento de terror para que me inquiete, porque a mi edad lo que me da miedo es el paro, la Ryanair y el futuro del euro, tiene que ser desolador, nada de sentimientos, ironías o un estilo sostenido lleno de metáforas para demostrar lo guay que es el autor. No.




Por eso me encanta el cine asiático de terror, Lovecraft o Poe: el mal casi siempre triunfa. Y eso a mi, judeocristiano occidental, me inquieta. Y mucho.





Todos los autores (24) que aparecen en la antología  por fecha de nacimiento son archipremiados, algunos incluso, forman parte de los pesos pesados en el mundo de los laureles literarios con premios muy conocidos. Se nota quien se dedica a este género por inclinación y quien se ha querido dar un escarceo en esta vereda fantástica. Con mis aprioris, a mi no me han convencido los cuentos que contienen humor negro o absurdo (La mancha, el banquete del señorito), hacen un esfuerzo conceptual que apaga cualquier inquietud como el Angulo del Horror o intentan hacer un artificio con referencias muy pero que muy manidas ya (como el cuento  Palabras para Nadia y su Valaquia, Budapest, Variaciones Goldberg, trenes y todos sus avíos o el llamado Nox Una y su teatro des Vampiros, ¿os suena?) para morirse de pena, vamos.

Mención especial merece el Espanto y otros microrrelatos cuyas aspiraciones modernas, posmodernas o como se llame eso que ha hecho el autor me han resultado pretenciosos y hasta risibles.

Otros que han bordeado la sima de la pretensión o la cursilería pero que me han  resultado finalmente algo más interesantes han sido Carroñeros del Miedo y Luz de la Noche.

El hombre revenido, escrito a la manera de crónica antigua, es el único que no he podido acabarme.  Además, esto de revenido en Andalucía se presta a mucha guasa.

Cosecha de huesos tiene buen argumento pero creo que al escritor se le ha pasado hacer un par de  últimas correcciones. Esas cosas... se notan...

Hay un grupeto de cuentos que me han interesado en sus inicios pero al final tampoco me entusiasmaron:  Instantáneas, Mascarilla, Círculo Polar Ártico, Escombral, la Luz Encendida,  Arácnidos y Exploradores.

Me pongo muy picky... qué se le va hacer.

¿Cuántos llevo ya? puf todavía me quedan por mencionar los que me han gustado.

Para mi, los cuentos más insólitos, inquietantes y originales son de autores de la generación nacida en los setenta: Medusas, de Ismael Martinez Biurrun que va jugando con nosotros gracias a unos persones muy sólidos, sin duda el  mejor de la antología, Huerto de Cruces, una de zombis cañí con final sorprendente,  de Santiago Eximeno, la Mercancía, sobre licántropos y trafico de personas, de Alberto Lopez Aroca, Caries, sobre dentistas y vampiros,  de Miguel Puente,  la Cotorra de Humbolt, muy bien escrito, de Lorenzo Luengo, la Cirugía del Azar, inquietante como él solo,  de Alfredo Álamo y Gatomaquia, que dosifica muy bien la tensión, de Marc R. Soto. Sí, los jóvenes escritores ganan por goleada a los viejos.

Finalmente de nuevo pienso que el problema lo tengo yo: o soy demasiado exigente, o no tengo paciencia, o soy un cenizo o me estoy haciendo mayor y la realidad  española es tan jodida que ni los monstruos dan ya miedo,  ni siquiera desde la nostalgia de mi adolescencia. Una pena. Para mí, claro.

Pero si esto es lo que se escribe de terror en España, como diría Charles Boyes, switch off and let`s go.







PD: muy chulas las fotos de Rebeca Saray.



lunes, 3 de septiembre de 2012

Las vidas ajenas e incompletas


Ando dividido, de nuevo, por un libro que empecé con ganas pero cuyo interés se fue diluyendo poco a poco, conforme pasaba las hojas (leídas, que conste... que eso de leer en diagonal como hacen los editores y críticos profesionales yo no lo puedo hacer): Las Vidas Ajenas del respetado José Ovejero.  La maldición de las 30 últimas páginas acechaba de nuevo. Sin embargo, tuve la pulsión suficiente de acabarlo porque el libro transcurre en Bruselas. 



Bruselas es una ciudad que conozco bien, miento, hay tantas Bruselas que sería imposible conocerla bien... mejor diría que intuyo, creo, toda su diversidad, riqueza y también diferencias e injusticias, que son legión. Ovejero ha escrito desde la perspectiva de los perdedores, belgas y africanos, qué mas da. Y aquello parecía interesante, pero al final para mi se ha quedado en un libro con muy poquito fuelle, pese a su premio Primavera y todos los espaldarazos a este autor del que ya leí un ensayo-guía de viajes llamado Bruselas, obra un poco trasnochada en algunas de sus percepciones, ya que esta ciudad esta en constante cambio. Sin embargo, encontré en Bruselas reflexiones que yo también había experimentado con anterioridad (cosa que me reconfortó)  y que se convierten en las Vidas Ajenas en objeto literario: la riqueza de un país, la Belgique, basada en el expolio y exterminio del Congo Belga (y reflejada en al auge del art nouveau)  y las enormes desigualdades que conviven en Bruselas. 

Si bien la trama de la novela es aparentemente policíaca, un chantaje un tanto chusquero a un millonario belga basado en sus tejemanejes y atrocidades desde generaciones en el Congo,  pronto el autor se centra en unos personajes que, en mi opinión, son o demasiado estereotipados   (el millonario viejo, su mujer joven y buenorra, la mano derecha de éste, que es un leguleyo sin escrúpulos) o carentes de interés como un estudiante loco drogadicto y su hermana un tanto a la deriva,  un trapero belga y su mujer peluquera o un taxista tunecino que parece más bueno que el pan, dejándose llevar el autor por el sentimentalismo (la relación amorosa entre el taxista y la hermana del loco llega a ser hasta cursi)  y también por un cierto maniqueísmo (los ricos son malos malísimos y los pobres son buenos incluso cuando  son  malos porque son víctimas), a lo Loach o Iñárritu.

La organización del chantaje cutre e inocente sirve al autor para ir dando a entender que no hay solución para los que nacen abajo (a pesar de un tibio happy end que a mi me ha chirriado también). Esta perspectiva es interesante pero los personajes y sus derivas personales a mi no me han convencido, salvo Kasongo el congoleño, cuya historia lamentable y psicología son el mayor logro de la novela.

Kasongo es el símbolo de la supervivencia total.  Es todo supervivencia y dignidad. De hecho, si bien Bruselas es el escenario de esta novela, el tema es la desigualdad social que siempre triunfa a base de injusticia tomando como ejemplo mayor a África y su expolio pasado y presente simbolizados en Kasongo que a pesar de ser una víctima también fue verdugo. 
Quizás yo esperaba más de la novela por una cuestión estrictamente personal... en esta historia he echado de menos la perspectiva del expat  en Bruselas como lo es Ovejero, como lo puedo ser yo. Un expatriado no es un inmigrante. ¿La diferencia? Puramente social.  Igual Ovejero optó por no querer retratarse. Como creador está en su derecho. No es un reproche, es un lamento por mi parte porque los expats en Bruselas son una parte fundamental de la dinámica urbana. Quizá el problema no es el libro sino las aspiraciones que yo tenía con él. Falta una gran novela de la Bruselas de los expatriados... tan diversa, tan compleja, llena de proyectos y ambiciones burguesas.  Y alguien debería ponerle solución a esta carencia.  







lunes, 20 de agosto de 2012

Yo también quise ser Providence

Feliz cumpleaños Howard, los Profundos y yo te saludamos.

Yo también quise ser Providence  a mis quince años.

Tus cuentos me acompañaron mucho a esa edad difícil, en la que me solía odiar a sí mismo.

Tu panteón de dioses implacables y de seres terroríficos siempre triunfantes sobre el hombre, tu misantropía, tu huida constante de la realidad, tu rechazo de la modernidad me hicieron sentirme bien con mis granos y mi inseguridad ante los cambios adolescentes.

Si te releyera ahora me reiría candorosamente pero, claro, sería tanta la nostalgia que prefiero no hacerlo y recordar tus cuentos con una sensación de miedo y gratitud.



viernes, 17 de agosto de 2012

Una cuestión de estilo

Casi todos los escritores incluidos los buenos, tienen voluntad de estilo. Sólo unos pocos, poquísimos, tienen estilo a base de un gran trabajo y sacrificio personales.  Antonio Lobo Antunes es uno de ellos.

Un tipo que siendo médico y padre de familia se acostaba a las tres de la mañana escribiendo.

Un tipo que hizo infeliz a las personas de su entorno para hacer felices a miles de lectores.

Un tipo que dice que se va las tardes de su casa porque no puede trabajar con el ruido que provoca su nieto de visita.

 Un tipo que cuando pasa una hora en sociedad ya se quiere ir porque cree que está perdiendo el tiempo.

Un tipo que si le dan un premio cree que está haciendo algo mal.

Un tipo que ha visto el horror  humano y lo convierte en poesía.

Un tipo que dice que si no escribe, no tiene nada.

Esto que ven abajo... es un escritor con estilo.






Acabo de leer memoria de Elefante y he recordado la máxima de Michel Houellebecq:  rater sa vie et réussir l'oeuvre para entonces triunfar como persona, sufriendo por ello. Y de eso creo que trata este libro, que es una confesión de su amor por su primera mujer, la crónica íntima de un fracaso sentimental de pareja y su contrario también, la declaración de una voluntad artística, de un triunfo literario, marcando el debut de este escritor grandioso. Un exorcismo del que surje un autor fundamental que critica en estas páginas también la psiquiatría y la consideración científica de la locura, especialidad a la que se dedicó durante años.  

El estilo de Antunes pone al resto de escritores en un compromiso. Creo que muchos tienen que odiarle.  Es un escritor de pedestal, te somete, te subyuga sin ínfulas ni soberbia, sino a través de metáforas e imágenes sobrecogedoras y basadas en lo cotidiano que no pueden sino arrancar sonrisas a lectores avezados. Un libro hermoso, excesivo, valiente y muy personal, a veces difícil de leer y otras hasta humorístico. Una confesión pública. Una declaración estética de intenciones. Repito, un triunfo literario.



jueves, 9 de agosto de 2012

Un recuerdo para Hermann Hesse



No sé lo que habría sido de mi vida si no hubiera leído Demian o el Lobo Estepario.

Un recuerdo para el eterno Hermann Hesse.

martes, 7 de agosto de 2012